¿Mirar atrás?

lluvia

No supo distinguir si el continuo repiqueteo que acompasaba sus pasos eran los de sus lágrimas desbordadas o los de la fina lluvia que había comenzado a caer. La noche se hacía más tenue y tenebrosa, los largos quejidos del viento arreciaban escapando de entre las rendijas de las viejas maderas de las verjas, mientras los goznes aullaban buscando una nueva víctima a quien contar sus penas.

Había pasado horas caminando sin rumbo (¿o quizás eran minutos?), sin volver la mirada atrás, sin querer retroceder a aquellos momentos en que todo parecía haber perdido su razón de ser, sin atreverse a girar para observar sus huellas ya borradas. Paso tras paso se alejaba de lo que siempre había sido.
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